En Lima, se discute sobre el alza de la tarifa del agua y de la infraestructura para llevar este líquido a los millones de personas que bajaron de los Andes y crearon extensos cordones de desolación; pero al mismo tiempo de esperanza. La capital, ubicada literalmente en un desierto, depende totalmente del agua de los Andes centrales, pues sin este compuesto transportado por camiones cisterna, canales, tuberías y el subsuelo, sus pobladores no sobrevivirían, es decir que el agua que tanta falta hace proviene de donde vinieron la mayoría de sus habitantes.
Ahora en el invierno, cuando la escasez del agua ha sido parcialmente superada y la temperatura nos permite disfrutar del calor del hogar, es momento de pensar en un plan a mediano y largo plazo, que asegure el abastecimiento sostenible del agua. Identificado su origen, analizar los problemas y las medidas viables y sostenibles que aseguren su abastecimiento, por períodos más largos que el electoral y por supuesto estacional.
El problema principal radica en que las aguas del deshielo acelerado de los nevados andinos y las lluvias estaciónales, que hasta inundaciones produce porque las aguas discurren libremente por quebradas y pendientes, ante la ausencia de vegetación arbórea, necesaria para coadyuvar su retención para alimentar el acuífero del subsuelo, almacén natural de volúmenes superiores a cualquier reservorio a construir.
Es decir, que además de utilizarlo con responsabilidad, reutilizar el agua empleada para lavar alimentos para regar las plantas del jardín, reutilizar las aguas servidas-tratadas para regar áreas verdes; es necesario promover el riego de especies exportables y plantaciones forestales en reemplazo de los cultivos de especies ineficientes en el uso del agua y el suelo, como por ejemplo el arroz; e iniciar la reforestación de las cuencas de ríos que irrigan los valles de la costa, campeones de la agro exportación, así como de la selva amazónica, el reservorio de agua más grande e importante del planeta.
Los lectores, que sufrieron en la selva el calor en áreas deforestadas o gozaron del clima en los bosques de Porcón en Cajamarca plantados hace más de 35 años, que permiten en la parte baja el desarrollo de cultivos, ganadería y piscicultura, podrán fácilmente entender sobre el impacto del bosque en el agua y el clima, es decir en el futuro de la costa y selva del país.
Josefina Takahashi Sato, Ph.D. |