Su
uso se remonta a épocas inmemoriales, tanto en
los relictos arqueológicos de las culturas preincaicas,
como en múltiples instrumentos utilizados en actividades
diversas a nivel mundial, pues se conocen más de
1500 posibles utilidades, con aproximadamente 2.5 billones
de personas que utilizan artículos diversos de
bambú y más de 1 billón de personas
viven en casas fabricadas de bambú;proporcionando
a nivel mundial alrededor de 2.7 billones de dólares
al año a nivel de uso local, generando 4.5
billones de dólares el comercio derivado del bambú.
Los
bambúes, por sus características botánicas,
morfológicas y de desarrollo, constituyen una alternativa
sustentable para proveer a la población de viviendas
permanentes, económicas y sismo resistentes.
Algunas especies son muy apreciadas para el consumo de
sus brotes, constituyendo una fuente importante de nutrientes
y una alternativa potencial en el mercado creciente de
productos naturales exóticos; así como materia
prima para la confección de diversos artículos
artesanales e industriales, cuyo mercado mundial está
creciendo sosteniblemente. Además, son ampliamente
reconocidas las bondades ecológicas y ambientales
de estas plantas, por su capacidad de mejorar el nivel
hídrico, evitar la erosión de los suelos,
contribuir a la recuperación y conservación
de la biodiversidad, contribuir a la captura de carbono
(CO2), entre otros.
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